¿Podrías imaginarte THC producido genéticamente en un laboratorio, fuera de las verdes plantaciones? 

Si bien parece como cuento de ciencia ficción, ahora la realidad podría superar tales historias, pues Gingko Bioworks y Cronos Group contemplan reemplazar cultivos de invernadero por ingeniería genética.

La empresa de biotecnología Gingko Bioworks Inc., con sede en Boston, anunció recientemente una importante asociación con la compañía canadiense de cannabis Cronos Group Inc. para trabajar en lo que podría ser una innovación que potencialmente cambiaría la producción de cannabis.

Tomando una referencia parecida a Jurassic Park, Gingko quiere usar el ADN de la planta para reproducir genéticamente cannabinoides, sin cultivar las plantas de cannabis que los producen naturalmente.

¿Por qué cultivar plantas cuando puedes hacer exclusivamente THC?

La planta de cannabis produce más de 100 compuestos químicos diferentes. Para abreviar, podríamos dividirlos en fitocannabinoides, o cannabinoides. Los dos más populares y omnipresentes en el mercado son el THC y el CBD. Pero hay docenas de otros cannabinoides medicinales o recreativamente relevantes en el cannabis. El problema es que se encuentran en cantidades tan pequeñas que no hay forma rentable de extraerlos y concentrarlos a grandes escalas. Lo que significa que para obtener estos raros cannabinoides, los consumidores tienen que recurrir a las flores u otros métodos de consumo de “plantas completas”.

Sin embargo, Cronos Group y Gingko Bioworks quieren cambiar eso. Según Bloomberg, Gingko está trabajando para que Cronos desarrolle métodos genéticos para la ingeniería de compuestos activos de cannabis. En otras palabras, procedimientos de extracción directa, independientes de la planta.

En cambio, Gingko quiere aislar los canabinoides raros presentes en la planta de cannabis y secuenciar las partes del genoma responsable de producirlos. Luego, usará la secuencia de ADN para producir artificialmente estos raros cannabinoides en grandes cantidades.

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Imagina productos de cannabis ricos en cannabinoides de difícil extracción

Podríamos citar, por ejemplo, el casi desconocido delta-8-THC. Cuando compras concentrados de THC, no hay muchas posibilidades de que contengan delta-8. Y si fumas flores, probablemente no estás inhalando suficiente delta-8 en relación con la cantidad de delta-9 que estás consumiendo para experimentar efectos diferentes.

El delta-8-THC tiene una huella psicoactiva más baja. No te provoca tanta euforia y ofrece beneficios terapéuticos adicionales que el delta-9 no ofrece. Por ejemplo, la investigación ha correlacionado fuertemente el delta-8-THC con la muerte de las células cancerosas y la reducción de tumores.

Sin embargo, para los fabricantes de extractos y cultivadores de plantas enteras, nunca habrá una forma de comenzar con las plantas de cannabis y producir lo suficiente para extraer cantidades adecuadas de delta-8-THC y llevarlas al mercado. O para criar cepas con altas concentraciones de este raro cannabinoide.

Ese es el avance potencial que Gingko está persiguiendo. Si pueden secuenciar el ADN de la planta que produce naturalmente el delta-8-THC, entonces sería posible producir genéticamente mayores cantidades específicas de este cannabinoide en el laboratorio. Tal vez eso lleve al desarrollo de un nuevo tratamiento de cannabis para el cáncer. Quizás conduzca a nuevos productos recreativos. Gingko lo llama “economía cervecera”, en referencia a intervenciones parecidas en la industria del alcohol.

¿Los cannabinoides producidos en laboratorio harían que el cultivo tradicional se vuelva obsoleto?

Por muchas razones, la reproducción de cannabinoides directamente del ADN sin cultivar plantas tiene algunas ventajas. La síntesis de laboratorio no está sujeta a condiciones climáticas, de crecimiento o variables regionales. Todo es más consistente, predecible, y, por lo tanto, más rentable.

¿Pero será suficiente para dejar obsoleta la industria tradicional de cultivo y extracción? Mike Gorsenstein, de Cronos Group, piensa que sí. De hecho, Gorsenstein compara lo que Gingko quiere hacer con llevar un auto de Fórmula Uno a un maratón a pie.

Y eso significa que la industria mundial del cannabis podría estar al borde de un cambio de paradigma. Los excesos de oferta ya están reduciendo los márgenes de los productores, y el cultivo se está revelando constantemente como un sector de rendimientos decrecientes. Tratar el cannabis como una empresa tecnológica en lugar de una industria agrícola, como lo hace Cronos, es una señal de lo que vendrá. “La realidad es que la economía cervecera va a barrer el suelo con la economía agrícola”, dijo Jason Kelley, de Gingko, a Bloomberg.

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Referencias: Bloomberg, High Times.