Cultivar marihuana puede parecer fácil y divertido, pero tendrás que esforzarte mucho en el proceso. De hecho, si quieres cultivar cannabis de alta calidad, aprender los conceptos básicos es solo el comienzo. Una vez que comprendas mejor las etapas de crecimiento que atraviesa una planta, te será más fácil descubrir qué hacer para mejorar tu cultivo.

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1.- Elegir las semillas

La primera etapa del ciclo de vida de una planta de cannabis comienza mucho antes de que comience a crecer. Elegir las semillas correctas es, quizás, uno de los pasos más importantes y definitivos para cultivar cannabis de clase alta.

Hay tres cosas clave que debes tener en cuenta al seleccionar semillas de cannabis:

  • Calidad
  • Tipo
  • Cepa.

Lo primero y la más importante es la calidad de las semillas que vas a usar. Si realmente deseas cultivar marihuana de alta calidad, lógicamente debes usar semillas de cannabis de alta calidad, compradas de una fuente confiable.

Posteriormente, debes decidir con qué tipo de semillas vas a trabajar. Actualmente, hay tres tipos de semillas de marihuana:

  • Semillas de cannabis regulares: pueden contener semillas masculinas y femeninas.
  • Semillas feminizadas que fueron criadas para crecer como plantas de cannabis femeninas.
  • Semillas autoflorecientes que cambian automáticamente de la etapa vegetativa a la floración del crecimiento.

Finalmente, debes elegir la cepa que vas a cultivar. Puede ser una variedad sativa, índica o híbrida, dependiendo de los fines para los que necesites tu cannabis. Junto con la especie, debes decidir qué cannabinoide necesita más: THC o CBD. Si tu objetivo principal es obtener propiedades psicoactivas y mejorar tu experiencia con el cannabis, puedes apegarte a las cepas ricas en THC, pero, si vas a cultivar marihuana con fines medicinales, debes prestar más atención a las cepas con un alto contenido de CBD.

2.- Germinación

Una vez que elijas las semillas, es hora del siguiente paso: la germinación. Germinar semillas de marihuana antes de plantarlas en el suelo o en un medio te ayuda a separar las semillas buenas de las malas. Además, acelera el proceso y promueve que tus plantas crezcan más rápido.

Hay muchos métodos y técnicas diferentes que puedes usar para germinar semillas de cannabis: desde plantar las semillas directamente en el suelo hasta mantenerlas cubiertas con una toalla húmeda y ponerlas en una taza de agua. Todo lo que necesitas hacer es encontrar la técnica que mejor funcione para ti.

Después de unos días, tus semillas deberían comenzar a germinar, y los primeros pequeños brotes serán visibles. Ahora es el momento de trasplantar tus semillas al medio de cultivo. En este punto, debes ser especialmente amable y cuidadoso, pues las semillas germinadas son extremadamente vulnerables. No toques las semillas y los brotes con las manos. En cambio, usa un par de pinzas para plantar las semillas en el suelo o en cualquier otro medio de cultivo que vayas a usar.

3.- Las plántulas

Una vez que pones una semilla germinada en un medio, comienza a crecer bastante rápido. Después de unos días más, verás un pequeño tallo verde con dos hojas embrionarias redondas. A partir de ahora, tus plantas de cannabis necesitan mucha luz para crecer rápido y mantenerse fuertes.

Puede tomar de una a tres semanas antes de que tus plantas de marihuana se vuelvan lo suficientemente fuertes como para desarrollar algunos pares de hojas. Cuando ya tienes de cuatro a ocho hojas, puedes mover las plántulas a macetas más grandes.

4.- Fase vegetativa

La etapa vegetativa es la siguiente fase importante en el ciclo de vida de una planta de cannabis. En este punto, la planta usa todas sus fuerzas para desarrollar un tallo grueso y fuerte con nuevas ramas, que se vuelve más alto y grande. Por lo tanto, necesitará mucha agua dulce, nutrientes, aire seco y calor. Sin embargo, lo más importante es darles a tus plantas de marihuana suficiente luz.

Durante el crecimiento vegetativo debes mantener un cierto horario de iluminación: hasta 15 horas de luz solar de verano para el cannabis cultivado en exteriores y hasta 18 horas de luz fluorescente para la marihuana cultivada en interiores. Cuando las plantas son lo suficientemente grandes, puedes cambiar a 12 horas de luz por día para que tus plantas de cannabis entren en la siguiente etapa de crecimiento.

5.- Pre-floración

La etapa previa a la floración es una de las partes más importantes del proceso de crecimiento de la marihuana. En este punto, puedes determinar el sexo de tus plantas y, por lo tanto, separar los machos de las hembras. Mantener las plantas de cannabis femeninas aisladas de los machos es crucial (a menos que desees que tus plantas comiencen a producir las semillas).

Cuando no hay plantas masculinas alrededor, una planta de cannabis hembra utiliza todas sus fuerzas para desarrollar grandes cogollos cubiertos con muchos tricomas y resina. Y cuanta más resina haya, mayor será el contenido de THC.

Sin embargo, debes tener en cuenta que algunas plantas de cannabis pueden resultar hermafroditas. Y para tu cosecha, son tan peligrosos como las plantas masculinas.

6.- Fase de Floración

Una vez que las plantas de malezas estén menos expuestas a la luz, pasarán a la siguiente etapa: floración. La única excepción son las plantas que crecieron de las semillas autoflorecientes. Las plantas de cannabis autoflorecientes entrarían en la etapa de floración automáticamente, incluso si el horario de luz no cambia.

Aun así, durante la etapa de floración debes cambiar al horario de luz 12/12, lo que significa que puedes mantener tus plantas de cannabis bajo la luz durante no más de 12 horas por día. En este punto, las plantas comienzan a desarrollar estos amados brotes cubiertos de tricomas, pistilos y resina pegajosa.

Dependiendo de la cepa y el medio ambiente, puede tomar hasta 10 semanas cultivar una planta de cannabis completamente madura a partir de una semilla. Pero asegúrate de que tus plantas de marihuana no florezcan por mucho tiempo, de lo contrario, tu hierba perderá la mayoría de sus propiedades medicinales y recreativas.

7.- Cosecha

Hay algunos trucos que pueden ayudarte a descubrir el momento perfecto para cosechar tu hierba. Una de las formas más fáciles, pero más efectivas es vigilar los pistilos que cubren los brotes de cannabis. Al principio, los tonos de los pistilos son blancos, pero a medida que pasa el tiempo, comienzan a volverse de color naranja rojizo. Los tricomas también pueden comenzar a cambiar su color.

Sin embargo, la mayoría de los cultivadores de cannabis recomiendan comenzar a cosechar marihuana cuando aproximadamente la mitad de los tricomas cambian de color. Y no esperes demasiado, porque si los tricomas comienzan a caerse de los brotes, perderás la mayoría de los cannabinoides con ellos.Cuando hayas terminado con la cosecha, debes secar y curar tu hierba. Solo cuando todos los cogollos se hayan secado correctamente, podrás disfrutar de los increíbles resultados de tu arduo trabajo.

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Fuentes: weedgrowhub, diosaverde.

Fuente de imagen: royalqueenseeds, semillasdemarihuana.

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