Aunque la diferencia pueda parecer muy obvia, la línea que separa el autocultivo medicinal del recreativo es muy delgada. Incluso se vuelve difusa y borrosa  ―de acuerdo con algunos funcionarios de la industria del cannabis.

En términos de fisiología y composición anatómica de la marihuana, ambos tipos de cannabis son iguales, según Chris Conrad, experto en cannabis y profesor de la Universidad de Oaksterdam, en El Sobrante, California.

Primero, habría que responder: ¿Padeces alguna afección de salud y la weed te ayuda sobrellevarlo?, pues es en este punto donde surge parte gran parte del dilema. “Y es que entre los consumidores de cannabis, una gran cantidad de ellos iniciaron cultivando de modo recreativo y después pasaron a la modalidad terapéutica. Por supuesto, se percataron que obtenían algún beneficio médico”.

En este contexto, el uso de cannabis es médico.

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“La ley dice una cosa, pero las experiencias de las personas difieren de la realidad legislativa”, menciona Conrad.

La diferencia es tan difusa, que incluso quienes ya operan en el mercado de cannabis medicinal afirman que no hay necesidad de separar los dos tipos de consumo, siempre y cuando estén regulados adecuadamente.

“Si todos los productos de cannabis se ajustaran a un estándar de seguridad que fuera lo suficientemente razonable para que un cultivo se cosechara dentro de las pautas, pero siguiera reduciendo los posibles efectos adversos de los consumidores, no habría necesidad de diferenciar entre cultivo o consumo médico y recreativo”.

Bryan Wilkomm, gerente general del Humboldt Patient Resource Center (HPRC), del condado de Humboldt, afirma:

“Si nuestros productos alimenticios tuvieran los mismos estándares de pruebas de laboratorio que los productos de cannabis propuestos en las pautas estatales actuales, la calidad y seguridad de los alimentos aumentaría considerablemente, pero es posible que muchas empresas no puedan operar dentro de las pautas de seguridad”.

Diferencia, en términos legales

En estados Unidos ―particularmente en California―, existen las leyes de Uso de Marihuana para Adultos y la Ley de Regulación y Seguridad del Cannabis Médico. Ambas  permiten a los residentes cultivar su propio cannabis, pero establecen limitaciones en cuanto al tamaño del cultivo, así como dónde se puede cultivar y cuánto control tiene el gobierno local sobre el cultivo casero.

Lance Rogers, socio del bufete de abogados Greenspoon Marders, en San Diego, comenta que la principal diferencia es que el cannabis medicinal de autocultivo requiere que el productor cuente con prescripción médica. Por otro lado, la Ley de Uso de Marihuana para Adultos, mejor conocida como “Proposición 64”, no requiere de ninguna receta o indicación médica, pero el productor debe tener al menos 21 años de edad.

Las leyes sobre el cannabis medicinal permiten a los pacientes cultivar hasta 100 pies cuadrados de marihuana (aproximadamente 30.5 metros) y los productores enfocados a cuidados primarios, pueden cultivar hasta 500 pies cuadrados (152. 5 metros), beneficiando hasta cinco pacientes.

“Las ciudades y los condados pueden limitar esto aún más”, explica Rogers.

Veamos por qué:

La Proposición 64 establece que los gobiernos locales no pueden prohibir completamente a los cultivadores de interior mayores de 21 años cultivar hasta seis plantas, pero permite a los gobiernos locales regular el cultivo exterior, incluso prohibirlo por completo.

“El  cultivo casero de interior generalmente está mucho mejor protegido constitucionalmente que lo cultivos exteriores. Los municipios argumentan que estas disposiciones están determinadas por factores de salud pública, seguridad o bienestar”, comenta Rogers.

Asimismo, los gobiernos locales en todo el estado de California han desafiado los derechos de autocultivo en los meses posteriores a la aprobación de la Proposición 64, mediante la implementación de estrategias legales moratorias o bien prohibiendo que ciertas personas ―como las que tienen condenas anteriores por drogas― puedan cultivar cannabis casero.

En julio de 2017, tanto la fundación Unión de Libertades Civiles Estadounidense del Norte de California, como la Drug Policy Alliance, presentaron una demanda impugnando una disposición que el gobierno de la ciudad de Fontana aprobó en febrero, la cual exige que los residentes paguen una tarifa de más de 400 dólares antes de poder cultivar cannabis para uso personal.

“Aquí tenemos una situación en la que un derecho constitucional aprobado por los votantes bajo la Proposición 64 se está ejerciendo en una residencia privada”, dijo Rogers. “Un gobierno local no puede prohibir esa actividad”.

Cultivando cannabis medicinal

El HPRC, en Arcata California, ha estado cultivando cannabis medicinal para pacientes durante los últimos 18 años y se enorgullece de cumplir satisfactoriamente las estrictas pruebas de sus suelos, plantas y  de las prácticas que realizan en cuanto a cultivo orgánico.

Wilkomm, gerente general del centro, menciona que en ambos cultivos ―casero personal y enfocado al mercado comercial―, espera que los cultivadores se abstengan de todo tipo de pesticidas, venenos y ciertos tipos de nutrientes. Wilkomm explica:

“Debido a que el cannabis es una planta que a menudo se vaporiza o fuma, estamos preocupados sobre los cultivadores caseros, quienes aplican pesticidas que resultan muy peligrosos cuando se inhalan. Para algunos cultivadores de interior, el alto costo de la electricidad hace que se centren más en los pesos de cosecha que en la utilidad médica del producto. Esto puede hacer que los cultivadores utilicen ciertos nutrientes, pesticidas, fungicidas o reguladores del crecimiento que no se aplican tradicionalmente a los cultivos alimentarios y pueden ser tóxicos para los seres humanos”.

Wilkomm afirma que los cultivadores recreativos pueden buscar cepas que tengan fuerte impulso en el mercado ―que produzcan más brotes y puedan procesarse en extractos u otros concentrados―, mientras que los productores médicos pueden cultivar cepas más especializadas para aliviar ciertos síntomas de manera más efectiva.

Por su parte, Conrad sostiene que gran parte de la diferencia entre los cultivos de cannabis medicinal y recreativo, reside en las variedades de marihuana, como aquellas con altos contenidos de CDB, las cuales no son psicoactivas.

“Las personas que utilizan plantas con un alto contenido de CBD, en su mayoría, tienden a ser pacientes médicos”, dijo Conrad. En cambio, las personas que consumen marihuana recreativa, se enfocan más en cepas con mayores cantidades de THC”.

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Fuente:thecannabist

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