Pomadas de marihuana, gomitas, chocolates, cervezas con cannabis, aceites, lubricantes, suplementos alimenticios, refrescos, helados, panqués, galletas, vinos… ¡Una infinidad de productos ampliamente promocionados! Todos con alguna propiedad beneficiosa y sin causar euforia ¿Por qué? Sencillamente porque tienen CBD.

¿Qué es el CBD?

El cannabidiol (CBD) es una de las muchas moléculas de cannabinoides producidas en la marihuana. Estos cannabinoides, derivados de plantas o fitocannabinoides ―fito: planta en griego―, se caracterizan por su capacidad para actuar sobre los receptores del cerebro que forman parte de nuestro sistema endocannabinoide. Si bien el THC es el principal componente psicoactivo del cannabis y tiene ciertos usos médicos, el CBD destaca porque no es intoxicante y muestra una amplia gama de posibles aplicaciones médicas. Estas propiedades lo hacen especialmente atractivo como agente terapéutico.

Evaluación de la evidencia en ensayos clínicos con CBD

Quizás lo más notable del CBD es la gran cantidad y variedad de sus aplicaciones terapéuticas potenciales. Es importante reconocer que cada aplicación puede estar respaldada por diferentes niveles de evidencia; desde ensayos clínicos en curso que evalúan su eficacia en el tratamiento de trastornos humanos, estudios en animales que investigan sus efectos fisiológicos y de comportamiento, hasta trabajos in vitro ―experimentos en tubos de ensayo― que miden sus interacciones farmacológicas y mecanismos de acción. Cada tipo de estudio viene con sus propias fortalezas y debilidades.

Los ensayos clínicos nos permiten extraer conclusiones sobre la seguridad y eficacia de los posibles agentes terapéuticos en humanos, mientras que los estudios en animales y experimentos in vitro permiten a los investigadores explorar sus acciones biológicas con mayor detalle. Sin embargo, debido a que esta última clase de estudios no se realiza en humanos, los resultados no siempre conducen a la aplicación clínica que esperamos ―la mayoría de los medicamentos que comienzan en ensayos clínicos en humanos nunca se aprueban―. No obstante, los estudios en animales nos proporcionan una base sólida de conocimiento biológico, y es donde se realizan los avances iniciales en la investigación.

¿Por qué el CBD tiene tantos beneficios terapéuticos potenciales?

Una de las propiedades que han hecho famoso al CBD es que ha servido comprobadamente para tratar formas de epilepsia infantil resistentes a otros tratamientos. Una serie de ensayos clínicos, que prueban su eficacia en pacientes con epilepsia humana, están actualmente en curso, pero también hay evidencia, principalmente de estudios en animales y experimentos in vitro, que revelan que el CBD puede tener propiedades neuroprotectoras, antiinflamatorias y analgésicas (para aliviar el dolor), así como un valor terapéutico potencial en el tratamiento de trastornos motivacionales como depresión, ansiedad y adicción.

¿Cuál es la base biológica de esta amplia gama de usos médicos potenciales? Una parte clave de la respuesta radica en la versátil farmacología del CBD: su capacidad para influir en una amplia gama de sistemas receptores en el cuerpo y cerebro, incluidos no solo los receptores de cannabinoides, sino también una gran cantidad de otros receptores.

Sistemas receptores en el cerebro

El cerebro contiene un gran número de células altamente especializadas llamadas neuronas. Cada una se conecta a muchas otras mediante estructuras llamadas sinapsis. Estos son sitios donde una neurona se comunica con otra a través de la liberación de mensajeros químicos, conocidos como neurotransmisores.

La sensibilidad de una neurona a un neurotransmisor específico depende de si contiene o no un receptor que “se ajusta” a ese transmisor, como una toma de corriente eléctrica se ajusta a un enchufe. Si una neurona contiene receptores que coinciden con un neurotransmisor en particular, entonces puede responder directamente a ese transmisor. De lo contrario, generalmente no puede. En conclusión, todas las neuronas contienen múltiples receptores de neurotransmisores, lo que les permite responder a algunos de ellos, pero no a otros.

Los receptores cerebrales no solo son sensibles a los neurotransmisores producidos naturalmente en el cerebro, como la dopamina o la serotonina, sino también a los mensajeros químicos producidos fuera del cuerpo, como los fitocannabinoides de las plantas como el THC o el CBD. Por lo tanto, cuando ingieres un alimento comestible o inhalas un poco de vapor, estás permitiendo que los compuestos producidos originalmente por una planta ingresen a tu cuerpo, viajen a través de la corriente sanguínea y entren en tu cerebro. Una vez que llegan, estos compuestos derivados de plantas pueden influir en la actividad cerebral al interactuar con los receptores de las neuronas. Pero no interactúan con todas las neuronas, solo las que tienen los receptores apropiados.

El CBD tiene efectos en muchos sistemas receptores diferentes

Aunque es un cannabinoide, el CBD no interactúa directamente con los dos receptores de cannabinoides clásicos (CB1 y CB2). En cambio, afecta a la señalización a través de los receptores CB1 y CB2 indirectamente. Esto explica en parte por qué, a diferencia del THC, el CBD no es psicoactivo. Además de su influencia indirecta sobre los receptores CB1 y CB2, el CBD puede aumentar los niveles de los cannabinoides producidos naturalmente por el cuerpo (conocidos como endocannabinoides) al inhibir las enzimas que los descomponen.

Lo que resulta aún más intrigante es que el CBD también influye en muchos sistemas de receptores no cannabinoides en el cerebro, interactuando con receptores sensibles a una variedad de fármacos y neurotransmisores. Estos incluyen los receptores opioides, conocidos por su papel en la regulación del dolor. Los receptores opioides son los objetivos clave de analgésicos farmacéuticos y drogas de abuso como la morfina, heroína y el fentanilo. El CBD también puede interactuar con los receptores de dopamina, que desempeñan un papel crucial en la regulación de muchos aspectos del comportamiento y cognición, incluida la motivación y el comportamiento de búsqueda de recompensas.

Esto plantea la posibilidad de que el CBD pueda influir en los receptores de opioides o de dopamina, lo cual  podría ser la esencia de su capacidad para disminuir el antojo de drogas, así como sus síntomas de abstinencia, efectos directamente relacionados con el tratamiento de la adicción. Sin embargo, no podemos afirmarlo con seguridad, pues todavía se necesita más investigación sobre las interacciones del CBD con los sistemas receptores de opioides y dopamina.

El potencial terapéutico del CBD con respecto a la adicción también se extiende al sistema de serotonina. Los estudios en animales han demostrado que el cannabidiol activa directamente múltiples receptores de serotonina en el cerebro. Estas interacciones han sido implicadas en su capacidad para reducir el comportamiento de búsqueda de drogas. La influencia del CBD en el sistema de serotonina también puede explicar en parte sus propiedades contra la ansiedad, que se han demostrado con firmeza a través de estudios en humanos y animales.

El CBD y el sistema de serotonina, amplias posibilidades

La capacidad del CBD para dirigirse a un receptor de serotonina específico ―el receptor de serotonina 1A―, está asociada con un rango notable de posibilidades terapéuticas. El profesor Roger Pertwee, un farmacólogo inglés reconocido por su investigación sobre los cannabinoides, menciona:

“Su capacidad aparente para mejorar la activación de los receptores de serotonina 1A apoya la posibilidad de que se pueda usar para mejorar algunos trastornos como dependencia de opioides, dolor neuropático, depresión, trastornos de ansiedad, náuseas, vómitos ―por ejemplo, de la quimioterapia― y síntomas negativos de la esquizofrenia”.

Dado que estas posibilidades provienen en su mayoría de estudios en animales, se necesitará más investigación antes de que podamos pensar seriamente en aplicaciones humanas.

¿Tiene el CDB una utilidad psiquiátrica en la farmacología?

Comprender los efectos neurológicos del CBD es un asunto complicado, debido a la amplia variedad de receptores con los que interactúa. Sin embargo, esta complejidad puede ser la clave de su promesa como agente terapéutico. Los trastornos motivacionales como la adicción y la ansiedad son en sí mismos altamente complejos; surgen de causas que no se comprenden completamente y que abarcan múltiples sistemas de receptores y redes neuronales en el cerebro. Los complejos y múltiples efectos del CBD pueden ser cruciales para su potencial como auxiliares en el tratamiento de tales trastornos. En los próximos años, los investigadores continuarán comprendiendo más esta complejidad y descubriendo el alcance completo del potencial terapéutico del CBD.

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Fuentes: leafly, Wikipedia.

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