Las leyes de drogas son, por su propia naturaleza, maquiavélicas. Decirle a alguien lo que puede y no puede meterse al cuerpo es restrictivo y poco ético en sí mismo. Sin embargo, existen niveles en este juego prohibitivo. Si pensabas que estar metido en la parte trasera de una patrulla es tener mala suerte (lo cual es), solo recuerda que hay países que matan por delitos relacionados con nuestra amada hierba.

Así que echemos un vistazo al muro de la vergüenza del cannabis y juzga por ti mismo a los aspirantes a las peores leyes de marihuana de todos los tiempos.

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Malasia

Como estás a punto de presenciar, muchos países con pena de muerte por cannabis están en el sudeste asiático.

En Malasia, el castigo más severo por fumar hierba es la muerte. Según la Ley de Drogas Peligrosas de 1952, cualquier persona sorprendida con una cantidad excesiva de cannabis es considerada un narcotraficante. Esta cantidad mínima necesaria para cumplir con los requisitos para la ejecución es de aproximadamente 200 gramos.

La pena de muerte en Malasia se administra por medio de la típica horca. En casos extremos, el prisionero es mandado a azotar antes de la ejecución. Si bien esto pretende ser una medida disuasoria, simplemente parece cruel.

Afortunadamente para los ciudadanos de Malasia, la posesión simple no es un delito que justifique la pena de muerte. Sin embargo, si eres sorprendido con más de 50 gramos, dará como resultado 5 años de prisión y una multa sustancial.

Singapur

Este país, que por cierto es vecino de Malasia, es conocido mundialmente por algunas de sus extrañas leyes. Una de ellas es la del chicle ilegal. Así, tal cual: masticar goma de mascar en Singapur está prohibido.

Esta ex colonia británica hace cumplir un estricto estado de derecho y otorga un alto valor social al orden, la limpieza y la disciplina.

Singapur fue una de las primeras naciones en prohibir la marihuana, criminalizando la planta en 1870. La Ley de Uso Indebido de Drogas promulgada en 1973, dicta gran parte de las sanciones.

Pero, además, el uso indebido de drogas en Singapur no significa montar una tienda ilegal de cannabis o pasar kilos de cocaína por la frontera. Irónicamente, el simple consumo de drogas encaja en esta categoría.

Y eso no es todo. A la ciudad-estado de Singapur le encanta la pena de muerte. La pequeña nación tuvo la segunda tasa de ejecución per cápita más alta del mundo entre 1994 y 1998. Además, Singapur tiene una pena de muerte obligatoria por tráfico de drogas.

Ante tal rigidez, sorprende que el tráfico de chicle no produzca un castigo similar.

Singapur es también bastante maquiavélico con su definición de tráfico. Según la ley antes mencionada, 500 gramos de marihuana son suficientes para merecer una sentencia de muerte. Las penas capitales se llevan a cabo con sendas cuerdas colgantes desde niveles altos. Este es el método más humano de colgar, pues rompe instantáneamente el cuello del criminal cuando la cuerda alcanza su mayor punto de tensión.

Los extranjeros tampoco son inmunes a las penas de muerte, ya que en 2016, un jugador de fútbol nigeriano fue ahorcado por traficar 2.6 kilos de cannabis.

Entonces, ¿cuál es el castigo por posesión en Singapur? Las personas atrapadas con menos de 500 gramos de cannabis se enfrentan a una serie de penas dantescas, que van desde 24 azotes hasta cadena perpetua en los casos más graves.

Myanmar

Como podrás ver, el sudeste asiático no parece muy bueno en el departamento de derechos humanos. Sin embargo… aún se pone peor.

Myanmar, la nación anteriormente conocida como Birmania, lanzó recientemente una nueva Política Nacional de Control de Drogas que creen que abordará mejor muchos de los problemas que la nación enfrenta actualmente. Esta política intenta alejarse de un modelo punitivo hacia un enfoque más centrado en la salud.

La nueva política es sorprendentemente moderna y progresiva para una nación que ha ejecutado por crímenes relacionados con marihuana en el pasado. La moción llama a despenalizar el uso personal de drogas y alienta alternativas al tiempo de prisión por cargos de drogas. Este nuevo castigo por fumar marihuana es una elección lógica y sólida de la política pública.

Este cambio de rumbo para Myanmar se produce a raíz de una larga y agotadora lucha contra el narcotráfico. El país ha sido reconocido durante mucho tiempo como uno de los mayores productores mundiales de opio.

¿Pero cuál es el castigo por fumar hierba? ¿Y qué hay de venderla?

El cannabis fue prohibido en la nación en 1870 bajo el dominio británico. Hoy en día, el castigo por fumar marihuana se aplica comúnmente a los trabajadores migrantes indios, ya que los ciudadanos birmanos tienen menos probabilidades de consumir la planta.

Myanmar es uno de los países que aplican pena capital por tráfico y posesión de cannabis. Cualquier persona atrapada que posea lo que se considera una cantidad excesiva de cannabis es considera automáticamente un traficante.

La pena de muerte de Myanmar por narcotráfico se
convierte en obligatoria si el criminal está en posesión de armas o explosivos; emplea niños menores de 16 años en su proceso o utiliza la influencia de un servidor público para llevar a cabo los delitos.

Al igual que sus otras contrapartes del sur de Asia, Myanmar ahorca a sus traficantes. En el muro de la vergüenza, Myanmar se destaca como uno de los países menos hostiles que matan por cannabis.

Egipto

Fuera del sudeste asiático, Egipto es uno de los pocos países africanos que aplican ejecuciones por delitos relacionados con el cannabis. 1870 fue una mala década para los derechos de los fumadores, ya que Egipto prohibió la planta en 1877.

El cannabis ha sido durante mucho tiempo un elemento básico en Egipto y se ha cultivado en la nación desde 3000 aC. En la historia antigua, la planta no se fumaba, sino que se utilizaba para hacer cuerdas y textiles. Egipto también tiene una rica historia con el hachís, la cual data de la Edad Media. El extracto fue introducido a la nación por los sufíes errantes en el año 1100.

El tráfico de cannabis se castiga con la muerte en Egipto. La posesión también puede ser castigada con la muerte si se sospecha que la persona comercia con la sustancia. También existe un delito más grave que se conoce como “tráfico de drogas que resulta en la muerte”, aunque este delito seguramente no se aplica para el cannabis.

Asimismo, Egipto no tiene miedo de promulgar sus leyes arcaicas de control de drogas. En 2013, un viajero británico encarcelado fue condenado a muerte por intentar pasar de contrabando 3 toneladas de hachís a la nación en barco. El ahorcamiento es una vez más el único método de ejecución utilizado en Egipto.

China

Los abusos contra los derechos humanos son más frecuentes de lo que a muchos les gustaría reconocer en China, por lo que no es sorprendente que aparezcan en una lista de países que matan por cannabis.

Lo creas o no, China solía ser un importante exportador de marihuana. En el siglo XIX, la región islámica de Xinjan solía producir y exportar hachís. La planta se vendió legalmente en la India británica hasta que el gobierno eliminó las rutas comerciales en 1934. Sin embargo, el contrabando del mercado negro persistió después de esto, y estas rutas comerciales de cannabis continuarían.

Hasta el día de hoy, el cannabis se cultiva ampliamente en la provincia de Yunnan, a pesar de los intentos fallidos del gobierno de erradicar la planta. De hecho, China cuenta con una gigantesca producción de cáñamo que planea actualmente exportar.

En China, los capturados por tráfico de drogas reciben sentencias de muerte por pelotón de fusilamiento o, en ocasiones, inyección letal. La campaña antidrogas de China lleva las tácticas de miedo “di no a las drogas” a un nivel completamente nuevo. De hecho, en una iniciativa antidrogas en 2017, el gobierno ejecutó públicamente a 10 personas frente a una multitud en el estadio de Liufeng, en la provincia de Guangdong.

El castigo por fumar hierba en China es considerablemente menos duro. La Ley de Castigos de la Administración de Seguridad Pública establece que el castigo por fumar marihuana es de 10 a 15 días de prisión y una multa de 2,000 yuanes. Sin embargo, las consecuencias a menudo pueden ser tan severas como una sentencia de prisión de 3 años.

Filipinas

Si has visto las noticias mundiales, puedes estar familiarizado con el presidente Rodrigo Duterte. Lo que este hombre ha hecho por la política de drogas de su país puede considerarse nada menos que un genocidio.

Desafortunadamente para Filipinas, el régimen de Duterte toma la declaración de guerra contra las drogas demasiado en serio. A diferencia de la guerra estadounidense contra las drogas (que ciertamente es devastadora por derecho propio), esta guerra tiene un recuento real de cuerpos acumulados: más de 20,000 personas han sido víctimas de los pelotones de fusilamiento.

 Los consumidores y traficantes de drogas ni siquiera tienen la dignidad de un juicio, ya que muchos son arrastrados de sus hogares a las calles y fusilados en el lugar.

No hay mucho más que decir sobre el castigo por fumar marihuana en Filipinas, aparte del hecho de que la campaña de Duterte es sorprendentemente apoyada por una mayoría pública. Además, el presidente no tiene planes de detener la violencia en el corto plazo.

Arabia Saudita

Aquí estamos en nuestra entrada final. Esta nación es infame en el escenario mundial como una de las últimas monarquías verdaderas. Arabia Saudita es uno de los países con más abusos contra los derechos humanos.

El país se rige por una versión puritana y ortodoxa del islam sunita denominada wahabismo. Esta rama del islam a menudo es criticada como una de las menos tolerantes y más opresivas. La ley saudita tampoco hace mucho para calmar esta percepción. Además del cannabis, en el país también se realizan ejecuciones por adulterio y brujería.

Para los cargos de posesión, los ciudadanos sauditas a menudo son tratados con más indulgencia que los extranjeros. La primera vez que atrapan a un sospechoso, su castigo por fumar marihuana resultará en hasta 6 meses de prisión y más de unos pocos azotes.

Sin embargo, el tráfico de drogas puede resultar en hasta 10 años de prisión y también azotes públicos obligatorios. Para los reincidentes o traficantes, la situación es más grave, ya que pueden recibir la pena de muerte.

El Reino de Suadi Arabia prefiere que sus ejecuciones sean brutales, sangrientas y públicas para hacer un espectáculo con los acusados. Los dos métodos más comunes son la lapidación y la decapitación (ambos ocurren en público). También se han utilizado pelotones de fusilamiento y se rumorea que las crucifixiones también han tenido lugar en los tiempos modernos.

Los cuerpos de las víctimas se muestran públicamente, colgados de grúas o edificios como un elemento disuasorio adicional para los delincuentes.

Los extranjeros rara vez serán ejecutados como castigo por fumar o traficar marihuana en Arabia Saudita. La deportación suele ser la consecuencia de tales acciones. Sin embargo, en la capital de la nación, Riyad, las autoridades sauditas ejecutaron a uno de sus ciudadanos junto con dos yemeníes en 2016 por intentar contrabandear hachís y anfetaminas en el país.

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Fuentes: pharmacy, agc, wikipedia, iol, unodc, reuters, deathpenaltyworldwide, dailymail, history, theguardian, hrw, theatlantic, dailystar.

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