Son demasiadas razones… Amo el ritual de liar un carrujo, oler el cannabis y observar la delicada estructura de los capullos cubiertos de pelaje cuyos tonos siempre son diferentes.  

Después fumarlo con mis amigos y disfrutar con ellos una buena película o escuchar música con una sensibilidad mucha más aguda que en mis cinco sentidos. Sintiendo hasta en el alma cada nota y compás. 

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Disfruto mucho con mi pareja hasta el paseo más sencillo por el parque de mi comunidad y contemplar los árboles, el cielo, desde una percepción contemplativa, ausente de turbulencias mentales ansiosas o estresantes. Esto para mí es un oasis de calma entre el tumulto cotidiano. Lo necesito para retomar fuerzas o reemprender mis actividades desde un enfoque diferente y menos rígido.

Me fascina el sexo con marihuana. Observar a detalle el cuerpo de mi pareja, sin prisas ni inseguridades que obstaculicen mi plenitud con absurdos superficiales como “¿en verdad le gustaré?”. En lugar de eso, tocarla suavemente y sentir cómo los poros de ambos se erizan e inflaman con apenas un leve contacto.

En ocasiones, los pensamientos, al estar bajo la influencia de la hierba, discurren libres de reglas lógicas y racionales, pero aportando ideas interesantes y abstractas. Como los mismos sueños, que te revelan tu personalidad mediante apreciaciones menos complejas.

Las reuniones entre amigos fumadores son muy diferentes que las fiestas comunes donde el alcohol enciende los ánimos y algunas borracheras terminan en pleitos o trifulcas. Más bien son relajadas, amistosas y matizadas con risas contagiosas. Divagar sobre libros o maneras de pensar entendiendo la vida y mi entorno de una manera sutil, suave, tranquila.

Al observar la vida desde el ángulo del cannabis, entiendo cómo Van Gogh pudo reproducir colores que parecían invisibles para el resto del mundo. Me percato que dichos colores no necesariamente son irreales, lo cual me deja maravillado. Quizás los grandes genios como Dalí o Picasso conciban su entorno de esta manera en su estado natural. Tal vez por ello sean incomprendidos.

 Entre otras cosas, por eso amo la marihuana… ¿Y tú, por qué amas la marihuana?

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