Si algo abunda a lo largo del territorio nacional mexicano son iglesias y capillas. Prácticamente, hasta el pueblo más pequeño y apartado tiene una. Lo interesante es que en varias de ellas puedes encontrar santos y figuras que son veneradas con devoción aunque no sean mencionados en la Biblia. La misma virgen de Guadalupe, el santo Niño de Atocha y muchas otras figuras. Incluso existen gremios y profesiones que tienen sus deidades protectoras específicas. Podemos ver a San Antonio de Padua, patrón de los albañiles; San Pedro, protector de los pescadores, etc. Por supuesto, los narcos no podían quedarse atrás y adoptaron a Malverde. A este fenómeno se le conoce como sincretismo religioso: adoptar dentro de un culto o doctrina ya establecida un elemento de la cultura local y agregarlo al culto, “personalizándolo”.

En este contexto, Malverde podría ser como una versión adaptada de San Judas Tadeo, patrón de las causas perdidas. En una representación moderna, su efigie protagoniza algunos altares portando sombrero, una escuadra colgada en el cuello y una faja de dinero que le sale de los bolsos. En cuanto a su rostro… es una mezcla entre los icónicos cantantes y actores mexicanos Pedro Infante y Jorge Negrete.

Malverde tiene miles de seguidores y cuenta con capillas erigidas exclusivamente para su veneración y aunque se le conoce como el protector de los narcos, algunas fuentes sostienen que Malverde y su culto han sido criminalizados y tienen orígenes más antiguos. Veamos esto a profundidad.

Un santo criminalizado

De acuerdo con el investigador de sociohistoria del narcotráfico, Luis Astorga, en su estudio El siglo de las drogas: El narcotráfico, del porfiriato al nuevo milenio, Malverde era venerado “mucho antes de que existiera la prohibición de drogas en el país”.

Esta afirmación sin duda le da un giro completo al motivo generalmente difundido de su adoración. Si no es exactamente el santo protector de los narcos, ¿quién es entonces?

Astorga sostiene que Malverde era un bandido social que delinquía durante el Porfiriato, un periodo en que “algunas plantas no estaban prohibidas, pero ahora sí los están y cuyo comercio era legal”, según explica.

“Lo que hizo más visible la creencia de Malverde fue el poder económico y la ostentación de los traficantes que creen en él, de ahí que medios de comunicación lo hayan calificado de ‘narco-santo’, pero no toman en cuenta las creencias de gente que nada tiene que ver con el tráfico de drogas, sino con la creencia que se desarrolla de figuras fuera de la Iglesia Católica que son veneradas por gente, generalmente de estrato humilde, que le atribuye una serie de milagros”.

Siguiendo la investigación de Astorga, vincular a Malverde exclusivamente al narcotráfico es lo que le ha dado fama y lo ha vuelto quizás mundialmente reconocido, pues es envolverlo en un ambiente prohibido que llama la atención.

Malverde durante el Porfiriato

Jesús Juárez Mazzo era un bandido con propósitos altruistas y generosos, tal como Robin Hood (otro sincretismo), quien robaba a la burguesía para luego repartir el botín entre los más necesitados, según se cuenta. La fecha de su muerte ocurrió el 3 de mayo de 1909  y es el día de su fiesta (día también de la Santa Cruz ¿otro sincretismo?), según la investigadora y crítica de arte Ida Rodríguez Prampolini en El culto a Jesús Malverde.

“La leyenda dice que después de muerto su cuerpo permaneció colgado en un mezquite por órdenes del gobernador, y para escarmiento de sus seguidores no debería dársele sepultura. Nadie se atrevía a bajarlo, hasta que un arriero que pasó por el lugar lo hizo, cubriendo los restos con piedras, no sin antes pedir a su espíritu que le ayudara a encontrar una mula cargada de oro que tenía perdida, la encontró y comenzó a difundir el culto de Malverde milagroso”.

De hecho, otras fuentes mencionan que hasta el día de hoy algunos devotos de Malverde acuden con piedras, las cuales depositan en los sitios donde se le rinde culto para pedir o gradecer algún favor obtenido o solicitado.

Ida Rodríguez aclara que el nombre de “Malverde” no está bien fundamentado, pues si bien algunos afirman que era porque robaba envuelto en hojas de plátano para perderse entre la naturaleza tropical de la zona, otros hacen referencia a las supersticiones del lugar, pues al diablo le llaman el “verde”, es decir, un mal diablo. Aunque tal vez sí sea como suena, haciendo referencia a la hoja de marihuana y su tráfico ilegal, el “mal verde”.

Volviendo con Astorga, él cometa que la creencia generalizada de Malverde se desarrolló debido a que de los traficantes de las clases populares lo adoptaron por medio de familiares y generaciones anteriores que compartían la creencia, independientemente del trabajo al que se dedicaban.

“La gente que lo asocia únicamente con eso [tráfico de drogas] está perdiendo de vista la característica antropológica y la dimensión histórica, que es importante para entender el porqué de la persistencia de la creencia”.

  El Jinete de la Divina Providencia ,  Óscar Liera
El Jinete de la Divina Providencia , Óscar Liera

Malverde ha sido hasta incluido en el teatro. Hablando más claramente, el santo patrono fue representado en Sonora a través de la obra El jinete de la Divina Providencia, la cual se basó, por supuesto, en la leyenda. De Sonora, recorrió otros estados del país, difundiendo aún más el mito y teniendo éxito bajo la dirección del dramaturgo Óscar Liera.

Por otro lado, con respecto a la imagen de Malverde y su comercialización, basta con mirar nuestro entorno para observar que todo es vendible, aunque no sea acorde con la realidad. En cualquier iglesia o tienda esotérica, podemos encontrar imágenes de Jesús donde es representado rubio y con ojos azules, cuando en realidad nadie sabe con certeza el color de sus ojos. Lo mismo es encontrar una figurilla de Malverde con el rostro combinado de Pedro Infante y Jorge Negrete. Para el capitalismo, todo lo que brilla es oro. La figura de Malverde puede ser comprada y su figura seguirá haciendo milagros para quien tenga la suficiente fe en él.

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Fuentes: esteticas, gbv, wikipedia, ondacultural, biblio.unam.

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